Las estrías son la consecuencia de un
desgarramiento de la dermis, la capa más profunda de la piel que se encuentra
por debajo de la epidermis. En su fase inicial las estrías presentan un color
rosado que poco a poco se vuelve ámbar.
Las estrías son
cicatrices que se forman cuando se desgarra la retícula elástica cutánea, es
decir, la membrana situada en la dermis, encargada de garantizar la elasticidad
de la piel. Por lo tanto la estría es el resultado del proceso de cicatrización
de las retículas de fibra de elastina de la piel. Esta delicada membrana se daña
con facilidad cuando la piel sufre algún trauma (roces, distensiones) o se ve
obligada a tensarse y restringirse con excesiva velocidad para adecuarse a
dimensiones corpóreas a las que no está habituada. Esto ocurre, por ejemplo,
durante el crecimiento intensivo que se produce durante la adolescencia o el
embarazo. En este último caso la retícula elástica de la piel está expuesta a
una tensión excesiva e inmediata.
Las estrías que salen en el pecho se deben
por lo general a que la piel de esta zona, que es muy delicada, se ve obligada a
ceder no sólo en los momentos en que la glándula mamaria aumenta de volumen y
hay un sobrepeso, como ocurre en la adolescencia, el embarazo y la lactancia,
sino también al realizar actividades con movimiento. Hay que tener en cuenta que
los pechos son más frágiles porque no tienen músculos y están formados por
tejido adiposo y glandular que sólo se apoya sobre los pectorales.